
En las zonas costeras de la provincia de Alicante, mantener limpias las calles, los paseos marítimos y los espacios públicos es solo una parte del trabajo. Bajo la superficie existe una red de colectores, imbornales y conducciones que también necesita mantenimiento para funcionar correctamente.
La arena, la grava, el barro y otros materiales arrastrados por el viento, la lluvia o la propia actividad urbana terminan entrando en la red. Estos residuos no siempre provocan un atasco inmediato. En muchos casos, se acumulan poco a poco en el fondo de los colectores y reducen progresivamente su capacidad para transportar agua.
El problema suele hacerse visible cuando aumenta el caudal, especialmente durante episodios de lluvias intensas. Una red que aparentemente funcionaba con normalidad puede responder de forma insuficiente si ha perdido parte de su capacidad por la acumulación de sólidos.
Por eso, en Limpiezas ACG queremos explicar cómo llegan estos materiales a los colectores, qué consecuencias pueden provocar y por qué su retirada forma parte del mantenimiento preventivo de las infraestructuras urbanas.
Cómo llegan la arena y los sedimentos a los colectores
Las redes de saneamiento y drenaje urbano están expuestas continuamente a la entrada de residuos sólidos. En zonas costeras, este problema puede ser especialmente relevante debido a la proximidad del mar y a la presencia constante de arena.
Entre las principales vías de entrada se encuentran:
- El viento, que desplaza arena y polvo hacia rejillas e imbornales.
- La lluvia, que arrastra tierra, hojas, grava y residuos acumulados en la superficie.
- La escorrentía, especialmente en calles con pendiente, urbanizaciones y zonas próximas a terrenos sin pavimentar.
- Las obras, que pueden generar polvo, áridos y pequeños restos de material.
- La limpieza de espacios públicos, cuando parte de los residuos termina entrando en los puntos de drenaje.
- La elevada afluencia de personas y vehículos, habitual en paseos marítimos y zonas turísticas.
Una parte de estos materiales queda retenida en imbornales y areneros. Sin embargo, cuando no se realiza una limpieza periódica, los sólidos pueden avanzar hacia los colectores y depositarse en su interior.

Qué ocurre cuando los sólidos se acumulan
La acumulación de arena, grava y lodos no suele bloquear por completo una tubería desde el primer momento. El proceso es progresivo. Los sedimentos se depositan en el fondo y ocupan una parte del espacio por el que debería circular el agua. Como consecuencia, se reduce la sección útil del colector. Es decir, la conducción puede seguir funcionando, pero dispone de menos capacidad.
Esta pérdida de capacidad puede provocar diferentes problemas:
- Menor evacuación de agua. Cuando aumenta el caudal, la red puede tardar más en evacuarlo. Esta situación resulta especialmente preocupante durante tormentas o lluvias intensas propias del otoño mediterráneo.
- Mayor riesgo de atascos. La arena y el barro forman una base sobre la que se van acumulando hojas, plásticos y otros residuos. Con el tiempo, el conjunto puede terminar generando una obstrucción más compleja.
- Estancamientos y malos olores. Si el agua circula con dificultad, pueden aparecer zonas de estancamiento. La materia orgánica acumulada puede descomponerse y generar olores en imbornales, pozos de registro o tramos próximos a la superficie.
- Reboses e inundaciones. Cuando la red recibe más agua de la que puede transportar, aumenta el riesgo de reboses en calles, paseos, garajes o zonas bajas.
El colector puede parecer operativo y, aun así, haber perdido una parte importante de su capacidad hidráulica.
Cómo se realiza la limpieza de un colector
La limpieza de colectores con acumulación de sólidos requiere medios técnicos capaces de desprender, desplazar y retirar los materiales depositados. Uno de los procedimientos más habituales combina agua a presión y aspiración. El agua a presión se introduce en el colector para romper los depósitos compactados y arrastrarlos hacia un punto accesible. Después, el sistema de aspiración permite retirar arenas, gravas, lodos y otros residuos sin dejarlos dentro de la propia red.
En intervenciones de mayor envergadura puede ser necesario trabajar con varios equipos de forma coordinada y dividir la actuación por tramos. Esto permite avanzar con mayor eficacia y mantener el control sobre el material extraído.
Durante una actuación realizada durante varios días, Limpiezas ACG trabajó con tres camiones CIS en paralelo, interviniendo en distintos puntos para retirar sólidos acumulados y recuperar la capacidad de la red. Este tipo de trabajo no consiste únicamente en abrir un atasco puntual. El objetivo es devolver al colector unas condiciones adecuadas de funcionamiento.







Por qué la limpieza preventiva es tan importante
Esperar a que aparezca un rebose o una inundación implica actuar cuando la red ya ha perdido una parte importante de su capacidad. La limpieza preventiva permite detectar y retirar los sedimentos antes de que se conviertan en un problema mayor. Entre sus principales beneficios se encuentran:
- Mantener la capacidad de evacuación de la red.
- Reducir el riesgo de atascos y reboses.
- Preparar los colectores antes de las lluvias intensas.
- Evitar intervenciones urgentes y más costosas.
- Prolongar la vida útil de la infraestructura.
- Mejorar el funcionamiento de imbornales y puntos de drenaje.
Este mantenimiento resulta especialmente importante en paseos marítimos, zonas turísticas, polígonos industriales, urbanizaciones y áreas rurales con arrastre frecuente de tierra.
Mantener la red operativa antes de que aparezca el problema
Las infraestructuras subterráneas pasan desapercibidas cuando funcionan correctamente. Sin embargo, necesitan revisiones y limpiezas periódicas para mantener su capacidad real. La arena, la grava y los sedimentos no desaparecen solos. Si no se retiran, continúan acumulándose hasta afectar al funcionamiento del colector.
En Limpiezas ACG realizamos trabajos de limpieza y mantenimiento de redes de saneamiento en Alicante y provincia, utilizando equipos de agua a presión, aspiración y camiones especializados. El objetivo es actuar antes de que una pérdida de capacidad termine provocando atascos, reboses o inundaciones.